De ayer, de hoy, de mañana... lunes, martes, jueves, viernes, sabado... no puedo más. Creo que como la semana santa me deprime (¿?) me doy al alcohol. O que entre caja para acá, caja para allá, las celebraciones siempre son una buena excusa para descansar... del ajetreo, digo, porque del tema que nos ocupa no hay manera de parar. En mi casa nueva aún faltan muchas cosas, pero el "mueble-bar" está repleto: vino, cerveza, ron, wishky... y en la nevera los mejores remedios contra la resaca: zumo de tomate y aquarius. Aún así, hoy estoy que me muero, y eso que la noche de ayer iba a quedarse en un cine tranquilito.... ya, que manera de autoengañarme, es que aún no sé lo poco que me cuesta dejarme liar? Total, que no hay nada peor que apuntarse hasta a una ronda de aspirinas (alguien dijo aspirinas? diossss, mi reino por una aspirina!) cuando al día siguiente tienes que trabajar... 11 horas! Sí, sabado de semana santa(¿sabado santo?), y aquí estamos Milin y yo, cual penitentes del montón, ¿qué mal hemos hecho, señor???!!!! Será culpa de nuestro ateismo incontrolable? ¿de trabajar en una tienda erótica? ¿de males pasados con efecto boomerang? ¿Es que no es bastante castigo quedarse en un Madrid desértico en pleno reencuentro con un invierno que, supuestamente, ya había terminado? Es que no es es bastante castigo, dios míooooooooo?????
(Paréntesis imprescindible antes de perder del todo la cabeza... paréntesis pizza... mordería si alguien se atreviera a robarme un trozo)
En fin, entre escalofrío y escalofrío-naúsea arriba, naúsea abajo, seguiré esperando impaciente el domingo... de resurrección??? Otro café por favor! Ya sólo faltan 5 horas...
Mientras tanto, en la dimensión Milin (o milinmarialandia, como uno prefiera) una duda sobrevuela el infinito: "en Navidad es cuando le matan, no?" Vale, hablábamos de nuestra incultura religiosa, pero esto ya clama al cielo! Después de la lección "12 eran los apóstoles, 4 los evangelistas"... ahora entiendo el motivo de nuestra penitencia sabadosantera. Y el corpus... ¿qué es el corpus exactamente? Ayyyy, si no fuera porque no creemos en él, hoy salíamos de la tienda para ir derechitas al infierno...
Pd: Por cierto, me encanta que vengan madres con sus hijas adolescentes a comprar preservativos, mi madre nunca me pagó los condones... y menos en semana santa!
sábado, 7 de abril de 2007
sábado, 31 de marzo de 2007
Tengo problemas para, cómo decirlo... "nombrar" a mi nueva casa. No sé como diferenciarla de la que, hasta hace cuatro días, era también mi casa (bueno, y sigue siéndolo también, no?) Es difícil sustituir a una en la que llevaba 25 años viviendo, por otra que acaba de llegar, así, con todo el morro. Así que cada vez que digo "vengo de... casa, de... de la nueva, de...", y así constantemente, es absurdo!!! Milin dice que la ponga nombre (a la de ahora, ¿la de ahora? a mi casa nueva, a... a mi casa, joder, que no es tan complicado!), y que a la de antes la llame "la casa de mi madre" o " la casa de mis padres". Lo 2º vale, pero lo de ponerle nombre aún no lo veo claro... En cualquier caso, imagino que me acostumbraré poco a poco pero, ¿existe algún truco para hacerlo antes, para no seguir pareciendo idiota durante mucho tiempo? Además, como casi no hablo del temita... esto de independizarse debe ser, al principio, como lo de tener un hijo, o algo así. Todos conocemos a algún padre/madre primerizos, de esos que no paran de contar las monerías del niño, lo poco que ha dormido esta noche porque le molestaban los dientes, lo bonico que estaba con la camiseta nueva que le regaló el tio tercero del primo de papá... dioosssssss! prometo parar dentro de poco, lo prometo! Pero necesito un tiempín antes de dejar de ser un coñazo, eso sí!
Mi primo T. me está dando un masaje mientras escribo esto, y algunos pasan por delente de la tienda con cara de "serán guarros, si es que trabajando aquí..." Pero lo que no saben es que está intentando quitarme la bola que se me ha montado en hombro y omoplato, por bajar a pulso (y sin parar) una maleta llenísima desde el 4ºpiso de mi cas... de casa de mis padres... digo de casa de mi madre... joder! otra vez! En fin, que estoy molida de limpiar, mover, trasladar... y aún no hemos empezado con la mudanza definitiva! Diossss, me va a dar algo... pero me encanta todo este tinglaó, todo este rollo de independencia, de limpiar y decorar, de... de compartirlo con Él, en definitiva. ¿Será por eso que sarna con gusto no pica?
Me voy a tomar un cafetito para recargar pilas, que esta noche vienen (casi) todos a tomar una copita a... a mi casa. Y no sabeis la ilusión que me hace!
Mi primo T. me está dando un masaje mientras escribo esto, y algunos pasan por delente de la tienda con cara de "serán guarros, si es que trabajando aquí..." Pero lo que no saben es que está intentando quitarme la bola que se me ha montado en hombro y omoplato, por bajar a pulso (y sin parar) una maleta llenísima desde el 4ºpiso de mi cas... de casa de mis padres... digo de casa de mi madre... joder! otra vez! En fin, que estoy molida de limpiar, mover, trasladar... y aún no hemos empezado con la mudanza definitiva! Diossss, me va a dar algo... pero me encanta todo este tinglaó, todo este rollo de independencia, de limpiar y decorar, de... de compartirlo con Él, en definitiva. ¿Será por eso que sarna con gusto no pica?
Me voy a tomar un cafetito para recargar pilas, que esta noche vienen (casi) todos a tomar una copita a... a mi casa. Y no sabeis la ilusión que me hace!
lunes, 26 de marzo de 2007
Llaves...
... las que abren una nueva puerta, una nueva casa, una nueva etapa. Las que nos dan mañana a cambio de una firma y dos meses de fianza. Llaves de independencia y de convivencia. Llaves de vértigo y felicidad. Llaves... nuestras llaves.domingo, 18 de marzo de 2007
viernes, 16 de marzo de 2007
COmBusTiÓN
Estoy enferma. Mientras mi vida permanece en stand by existencial, me dedico a la compra compulsiva. Zapatos, bolsos, vestidos, camisetas, vaqueros, chaquetas, biquinis… ¿¿biquinis?? No se por qué hay quien se empeña en decir que soy pesimista. Puede que este año no pise la playa, pero como la esperanza es lo último que se pierde, yo voy equipándome por si acaso, no vaya a ser que me dejen sin ninguno.
Estoy enferma, y entre tanta renovación de armario, he optado por la transición al color, para distraer un poco a la palidez generalizada. Pero como últimamente de niveles intermedios nada, dejo el negro de los últimos meses, vuelvo levemente al verde, y me instalo de golpe y porrazo en el rojo. Y mientras decido cómo solucionar mis nuevas neuras vitales en las que no me reconozco, regreso a la terapia del blog, a ver si resuelve alguno de los problemas que han decidido acampar en mi maltrecho subconsciente. De paso, también, practico eso que llaman escritura antes de olvidar, del todo, las reglas básicas de gramática y ortografía.
Estoy enferma, y se me debe notar en la mala cara. Hola, ¿eres hermana de C.? Debió haberse percatado de su inoportuna pregunta cuando mi sonrisa se transformó en una mueca poco amigable, pero no lo hizo ¿Qué C.?, respondí yo. Si, la chica que trabajaba en… Evito el sufrimiento de los dos (el suyo, más que nada, por el mordisco que estoy a punto de lanzarle a la yugular) y le corto antes de que termine la frase. No, bonito, soy su hija. Pero ni mi madre es tan joven ni yo tan mayor como para parecer hermanas (o lo que es igual a cabrón, me has jodido la tarde, lárgate de mi vista)
Estoy enferma, y la anterior historia (basada en hechos reales) me ha recordado a un amigo que alguna vez se refirió a mi como una chica de veintipocos con aspecto de veintimuchos. Capullo. No me entristece su partida porque sé que le veré más ahora que se marcha a Londres indefinidamente. Le echaré menos de menos ahora. Y lo sabe. Buena suerte, de nuevo.
Estoy enferma, y recomiendo encarecidamente Shortbus, La vida de los otros, y La ciencia del sueño (no necesariamente por este orden). Y no, no os preocupéis, no tienen nada que ver con mi lamentable estado mental. Más bien todo lo contrario, pues en todo caso serían medicinas para la enfermedad… igual que ese dedicado cuaderno de cine que me has regalado para que empiece a criticar… (no me sueltes la mano, ssshhhhhhh...)
Estoy enferma. Mientras mi vida permanece en stand by existencial, me dedico a la compra compulsiva. Zapatos, bolsos, vestidos, camisetas, vaqueros, chaquetas, biquinis… ¿¿biquinis?? No se por qué hay quien se empeña en decir que soy pesimista. Puede que este año no pise la playa, pero como la esperanza es lo último que se pierde, yo voy equipándome por si acaso, no vaya a ser que me dejen sin ninguno.
Estoy enferma, y entre tanta renovación de armario, he optado por la transición al color, para distraer un poco a la palidez generalizada. Pero como últimamente de niveles intermedios nada, dejo el negro de los últimos meses, vuelvo levemente al verde, y me instalo de golpe y porrazo en el rojo. Y mientras decido cómo solucionar mis nuevas neuras vitales en las que no me reconozco, regreso a la terapia del blog, a ver si resuelve alguno de los problemas que han decidido acampar en mi maltrecho subconsciente. De paso, también, practico eso que llaman escritura antes de olvidar, del todo, las reglas básicas de gramática y ortografía.
Estoy enferma, y se me debe notar en la mala cara. Hola, ¿eres hermana de C.? Debió haberse percatado de su inoportuna pregunta cuando mi sonrisa se transformó en una mueca poco amigable, pero no lo hizo ¿Qué C.?, respondí yo. Si, la chica que trabajaba en… Evito el sufrimiento de los dos (el suyo, más que nada, por el mordisco que estoy a punto de lanzarle a la yugular) y le corto antes de que termine la frase. No, bonito, soy su hija. Pero ni mi madre es tan joven ni yo tan mayor como para parecer hermanas (o lo que es igual a cabrón, me has jodido la tarde, lárgate de mi vista)
Estoy enferma, y la anterior historia (basada en hechos reales) me ha recordado a un amigo que alguna vez se refirió a mi como una chica de veintipocos con aspecto de veintimuchos. Capullo. No me entristece su partida porque sé que le veré más ahora que se marcha a Londres indefinidamente. Le echaré menos de menos ahora. Y lo sabe. Buena suerte, de nuevo.
Estoy enferma, y recomiendo encarecidamente Shortbus, La vida de los otros, y La ciencia del sueño (no necesariamente por este orden). Y no, no os preocupéis, no tienen nada que ver con mi lamentable estado mental. Más bien todo lo contrario, pues en todo caso serían medicinas para la enfermedad… igual que ese dedicado cuaderno de cine que me has regalado para que empiece a criticar… (no me sueltes la mano, ssshhhhhhh...)
jueves, 15 de marzo de 2007
Reflexiones de ducha 1
¿Las personas que devolvemos llamadas, aún a números desconocidos, es que siempre estamos esperando a que ocurra algo?
miércoles, 7 de marzo de 2007
Refugiadas del vendaval, hoy no hay compras. Y hablamos de la vida, como tantas otras veces, pero esta tarde prima la de los blogs. Echo de menos mi antigua vida bloguera, ¿por qué acabó todo? No hace mucho, mi ordenador murió y yo lo perdí TODO. Perdí lo guardado de las cosas que nunca te dije, y de los cigarros que me fumé con el café con hielo. Perdí cinco meses de ondas radiofónicas, perdí fotos, música, cartas, recuerdos, sensaciones. Lo perdí... por chula, porque nunca me dio la gana hacer copias de seguridad de nada. Quizás ese sea el mayor error que cometemos siempre... pero, acaso podrían, alguna vez, salvarnos de algo más que pérdidas informáticas? Pues claro que no, que tontería. Fuera de la pantalla jugamos a pelo y sin red. ¿Alguien se atreve a saltar?
...Si tu magia ya no me hace efecto,
como voy a continuar
Si me sueltas entre tanto viento
como voy a continuar...
...Si tu magia ya no me hace efecto,
como voy a continuar
Si me sueltas entre tanto viento
como voy a continuar...
miércoles, 17 de enero de 2007
Mejor no tener tiempo

Mejor no tener tiempo. Trabaja 6 horas, estudia alguna más (o menos), coge el autobús y el metro una hora y otra de regreso, cocina, come, camina. Duerme si puedes. Cánsate lo suficiente como para ir directo a casa y que, cuando llegues, no te apetezca hacer nada más. Túmbate en el sofá, si aún estas a tiempo, y enciende la televisión. Un telefilme, un programa del corazón, el peor bodrio que encuentres, da igual. Traga, mastica, digiere... si te atreves. Te atreverás, porque distraerá tu mente lenta, muerta, agotada, como tú. Quedará en off, descansará mientras crees que estás disfrutando de tu tiempo de "ocio". Engáñate, no caigas en la tentación de recordar tiempos de irresponsabilidad, diversión y vida. Eres adulto, engáñate. No hables con nadie: ni amigos, ni marido, ni compañeros de piso, ni novia, ni madre, ni hijo, ni perrito que te ladre. No hables. Corres el riesgo de malcomunicarte y echar a perder los únicos minutos de tranquilidad desde que el despertador sonó por la mañana, hace ya muchas horas. Acuéstate. Sin un beso, sin hacer el amor, sin un "buenas noches". No cometas el error de realizar algún acto placentero que pueda distraer tu descanso. Acuéstate. No leas, no escribas, no pienses. Acuéstate roto, vencido, molido, por fuera y por dentro. Como tu alma. Vendida.
Mejor no tener tiempo. Engáñate, eres adulto, puedes hacerlo. No recapacites sobre nada, es lo mejor de no tener tiempo. Si se te ocurre la fatalidad de pararte un segundo a reflexionar, te darás cuenta de que tus sueños sólo eran eso, sueños, y de que el mundo, y tu vida, es una auténtica mierda. ¿La de los demás? No importa, ahora sólo descansa, mañana volverá a sonar el despertador, como cada mañana de lunes a domingo. No vivas, sólo descansa. Mejor no tener tiempo.
martes, 19 de diciembre de 2006
volVER
Basta pensar que no debes volver para encontrarte cargando las maletas de regreso. Basta ser consciente del error que supondrá hacerlo para hacerlo cuanto antes. Basta repetirte mil veces más una que no debes desearlo para verte envuelto entre sábanas que no te correspondían. No es que no haya cambiado nada, es que han cambiado tantas cosas que, al final, el eterno retorno es inevitable. Te esmeras tanto por cultivar la tierra desde la base, desde el centro, que se te agota la tierra buena y acabas arando en la periferia para conformarte con precarias cosechas. ¿Ley de rendimiento decreciente? No, no era eso, creo que no conseguí entenderla nunca. Volver. A las dudas, al miedo, a la dependencia emocional, a las crisis existenciales, a la desconfianza propia y ajena, a la inseguridad. Volver, también, a los viejos errores que se mezclan con otros nuevos, porque se te vuelven a escapar los te quieros que los diques contenían. Ya no hay diques y, claro, vuelves a quedarte desnuda. Desnuda en un caos que, en realidad, no viene propiciado por él, sino por la inevitable realidad de hacerte adulta y saber que tus sueños son incompatibles y que, aunque tus frustraciones sólo sean preventivas, las decisiones insatisfechas sobrevolarán por siempre tu conciencia.Mezcla. Mezcla y remueve con paciencia los 200 gramos de antaño con el medio kilo de novedad y obtendrás un excelente pastel de pánico profesional, vocacional y amoroso. O quizás encuentres la fórmula secreta del turrón que, ahora sí, comprobado empíricamente, vuelve a casa por navidad.
Pd: Ni paranoia bloguera, ni nueva ocupación, ni inexistencia de tiempo... cuénto echaba ésto de menos!
miércoles, 8 de noviembre de 2006
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