lunes 28 de septiembre de 2009

Otoño


Aunque nunca termino de volver, vuelvo. Qué bien que ya termina Septiembre. Tengo ganas de un otoño cálido, de lluvia en tirantes, de vestidos con botas, de domingos de sol y hojas secas. Tengo ganas de un otoño sin melancolía, de café con leche condensada y amigas, de tormentas apacibles, de noches en vela contigo. Tengo ganas de un otoño con ganas de comerme el mundo, de subir y no querer bajarme.

Yo, la mujer sol, tengo ganas de un buen nublado, aunque puede que en un futuro no muy lejano, niegue haber escrito esta frase. Hoy no puedo dormir, pero no sufro, porque se trata de un insomnio dulce, de esos de otoño.


jueves 20 de agosto de 2009

Pongo un circo y me crecen los enanos.

Tal cual. Ya no es cosa mía. Cierto que tengo un carácter complicado y algo inestable, vale, pero con los años he ido poniendo a prueba mi fortaleza, mi aguante físico-mental ante las adversidades, y toda mi capacidad de supervivencia. Miento, no he sido yo la que lo ha puesto a prueba, sino la vida, y las malditas circunstancias, que decía aquél. Pero el caso es que ya he aprendido eso de que lo que no te mata te hace más fuerte, blablabla. Ya no me ahogo facilmente en vasos de agua, y he aprendido a equilibrar mi negatividad con altas dosis de vitalidad y optimismo, pese a todo. Y de esperanza, eso también. Entonces... ¿entonces qué coño pasa? ¿dónde se meten las buenas noticias? Y, lo más importante, ¿por qué todo es tan jodidamente complicado? Sí, cuando las cosas van mal, siempre pueden ir peor.

Quizás el día que todo se desmorone, el sol me sorprenda cagándome en dios con las bragas por las rodillas.



martes 18 de agosto de 2009

Desaparecer

Y al final no es que regresara de verdad, es que ni siquiera volví a aparecer. Hasta hoy. Será esa tendencia mía a pensar que, a veces, lo mejor es desaparecer. Irse, volar, convertirse en invisible... y volver a empezar. Creo que la crisis anual de Septiembre se ha adelantado este año. Será porque Agosto no es buen mes para estar en Madrid, y menos con estas temperaturas en las que sólo respirar ya cansa. Y sin playa. Ummm, mi reino por una playa, vuelta y vuelta. Y desierta, a poder ser. Para desaparecer. Y vuelta al principio. Con la cabeza llena de pájaros dando vueltas... Supongo que andaré por aquí pero, ya digo, es sólo un suponer. Para no desaparecer del todo. Todo a medias, como siempre, ni pa´lante ni pa´tras, sólo vuelta. De costado y del revés.

sábado 9 de mayo de 2009

Regresando, que es gerundio

Vaya... como pasa el tiempo. No es que anteriormente este blog tuviera un movimiento desmesurado pero... cuatro meses? Y no es que no tenga cosas que contar(me), es que los años van pasando y mis neuras, miedos e inquitudes se han quedado estancadas, siguen siendo las mismas. Eso sí, deben ser las únicas cosas que siguen siendo igual. Pénsandolo bien, debería cerrar este blog y empezar de nuevo, pero ya lo hice una vez y después pensé que nunca debí haberlo hecho. Así que... aquí me quedo. A ver si consigo evolucionar y no seguir con el monotema de quéhehechoconmivida y qué quiero hacer para no seguir pensando que en lo que quería convertirme no es en lo que me he convertido. O quizás, simplemente, se trate de un tema de inconformismo crónico, que no me permite apreciar de veras lo que hago y he hecho, lo que he conseguido, y todo lo que aún me queda por hacer. Sin prisas, sin ansias, disfrutando del momento sin perder de vista el futuro. Porque el pasado, eso sí, al menos está superado. Lo malo, claro, lo bueno me recuerda... lo bueno, simplemente. Lo de antes, lo de ahora, y lo que vendrá.

De momento, lo único de lo que estoy segura, es de que tenía ganas de volver.

viernes 9 de enero de 2009

BLANCO ENERO



Podría ser Siberia pero... qué va! Es Madrid, en la céntrica c/Fuencarral, esquina con Manuela Malasaña.

¿Y NI DIOS piensa echar sal?

jueves 18 de diciembre de 2008

MY BLUEBERRY NIGHTS

Lo mejor que he visto en mucho tiempo. Aunque eso no es decir mucho, teniendo en cuenta que desde que volví del Festival de Cine de San Sebastián, esta era la segunda película que veía en el cine desde entonces. De la anterior, Gomorra, prefiero no mencionarla más que como acabo de hacerlo.

My Blueberry Nights no me parece Wong Kar-Wai en estado puro, pero tal vez sólo sea una percepción parcial de alguien que no es una incondicional suya. Tampoco una detractora (In the Mood for Love y 2046 no me desagradaron) El caso es que esta vez, pese a las críticas que ha recibido, me ha encantado. Quizás porque encontré más cosas de Coixet que de él mismo, o por su deliciosa BSO, o por esa cuidadísima fotografía que embelesa siempre a sus seguidores…o simplemente por las fantásticas actuaciones de los occidentales rostros protagonistas (el de Jude Law, por ejemplo… qué gran rostro)


Sea como sea, la historia conmueve, incluso con los silencios –o quizás por ellos- en los que Kar-Wai se detiene como nadie (eso sí que es suyo!) Las puertas que se cierran (o se abren… o no hacen ninguna de las dos cosas… o nunca se sabe bien que hacen) rápida y repetidamente lentamente, la mirada furtiva del director-espectador retenida sobre el personaje, los trenes que pasan, la noche que nunca termina, las luces de neón…


La historia de una mujer que emprende un camino de búsqueda hacia sí misma tras un desengaño amoroso, y la de los personajes con los que se va encontrando en el camino, no es nada nuevo, desde luego que no. Pero no me parece que haya nada malo en contar lo de siempre de forma distinta, y bien acompañado. Un pastel de arándanos, por definición, sólo puede ser meloso, ñoño en ocasiones (y más si se toma por las noches), pero es en eso mismo donde encontramos las diferencia entre un pastel cualquiera y el de Wong Kar-Wai.


Un 8.


sábado 29 de noviembre de 2008

Sin-Sentido

A veces imagino que vendo motos en las nubes, y la estela es mucho más fina y fugaz que la que dejan en la tierra. Desde la ventanilla intuyo el cielo detrás de la lluvia. ¿Acaso llueve de veras? Silencio. Mis labios permanecen cerrados porque la boca siempre está abierta gritándoles que se callen, pero siguen hablando aún en silencio. Malos tiempos para ser nada, aunque el cine francés siga recordando que las pequeñas cosas importan. Y los silencios, sobre todo los silencios. El cielo vuelve a caerse mientras las casualidades sólo le ocurren al resto, pese a que la suma no resulte siempre positiva. Causa-efecto. Mañana, ¿seguiremos todos vivos?